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Colaboración con la ONG:

La ONG Born to learn Born to learn es una pequeña ONG creada en Moshi, Tanzania en enero de 2011. Unos cuantos voluntarios se unieron con la idea de ofrecer educación a muchos niños y niñas de la comunidad de Newlands que no tenían la oportunidad de acudir a la escuela pública tanzana por falta de recursos económicos.

Entre sus objetivos y proyectos recordamos:

  • Enseñar a leer, escribir y contar a los niños y niñas con necesidades especiales de Born to Learn.
  • Participar en charlas con la Asociación de mujeres de Newlands y capacitarlas en buenas costumbre de higiene, salud, nutrición
  • En el campo de la salud promover la atención primaria a los niños y niñas de la comunidad, la prevención de tuberculosis, sida, malaria y otras enfermedades y un  programa dental para adultos y niños.

 

 

Ahora mismo están trabajando en la construcción de una escuela reciclando botellas de plástico como si fueran ladrillos. Ya han terminado la casa del guarda, 5 aulas, baños, el pozo de agua potable, cocina, y toda la canalización del agua. Aunque todavía faltan muchas elementos, como puertas, ventanas, electricidad, pinturas, mobiliario escolar, lavabos, baños y muchos más. También se está trabajando en construir un pequeño centro médico que cubra las necesidades pediátricas, ginecológicas y odontológicas.

Nuestra Fundación lleva ya varios años colaborando con esta ONG y los alumnos que han participado en los proyectos de voluntariado han vuelto “enriquecidos” personalmente y satisfechos  con su experiencia.

Colaboramos con Born to learn ofreciendo 4 becas a los alumnos AMIR más implicados en el proyecto que cubren los gastos del viaje (vuelos) y las tasas para tramitación de documentación que nos pide la ONG.

Para información más concreta se puede contactar directamente con ellos a través de la web  http://www.borntolearn.eu/,  o escribir a este correo [email protected] desde que se gestionan los proyectos con los voluntarios post-Mir.

 

Born to Learn

KariBu Hostel

Nsilo Swai Street

Moshi – Tanzania

P.O.Box 2143

Phones: +255764892056 / +255627500884

www.borntolearnglobal.org

Testimonios:

Me piden desde AMIR que escriba un artículo sobre mi experiencia en Tanzania la primavera pasada. Me resulta un poco difícil… han sido tantas vivencias, que ahora que ya han posado un poco no sé muy bien por dónde empezar.

Born to Learn es una pequeña ONG independiente que se centra en proporcionar educación gratuita a los niños de la barriada de Newlands en Moshi, Tanzania. Como parte del proyecto de apoyo al desarrollo de esta comunidad, también se está trabajando en construir un centro médico y en dotar al pueblo de agua corriente procedente de un pozo propio.

Tanzania es un país de contrastes. Vas allí preparado para encontrarte un país subdesarrollado, conservador y con muchos déficits, y una vez allí te das cuenta de que la realidad admite muchos más matices, y que eso lo hace todo mucho más difícil. Por ejemplo, visitando el hospital local aprendí que, en Tanzania, el tratamiento del VIH, el cribado del cáncer de cérvix y la planificación familiar son completamente gratis, y sin embargo la mayor parte de la población no tiene acceso a ellos: bien porque no lo saben (o lo saben, pero sus maridos no les dejan), bien porque no pueden permitirse lo que cuesta un viaje en transporte público hasta el hospital. En unas condiciones tan complejas, la acción local es todavía más importante, si cabe, a la hora de conseguir materializar cambios en las vidas de la gente.

 

 

Cuando yo llegué a Newlands, gran parte del proyecto estaba todavía en pañales: como voluntaria, mi trabajo consistía en “hacer de médico” en la medida de mis posibilidades, y en colaborar con lo que hiciera falta el resto del tiempo. Junto con mis compañeras Elena, Laura y Alejandra, empezamos por hacer la revisión médica anual de los niños en un despachito que amablemente nos cedía el sacerdote del pueblo. Lo que no podíamos manejar con un fonendo y una cinta métrica lo dejamos recogido para derivarlo, y el resto (infestaciones por lombrices, amigdalitis, heridas y dolores diversos) lo tratábamos allí mismo, con buena voluntad y pocos medios. Baste decir que, cuando empezamos con las revisiones, aproximadamente un tercio de los niños tenía tiña del cuero cabelludo; en los días de más calor, repartíamos la griseofulvina bajo un árbol en el patio, porque no se podía estar dentro.

El resto del día lo dedicábamos a ayudar en donde hiciera falta: es un proyecto en progreso, y siempre hay cosas que hacer. Por aquella época empezaba la construcción de la nueva escuela, para lo cual se utilizaron botellas de plástico llenas de tierra apiladas a modo de ladrillos (es más ecológico y más barato, y se hace mucho en países en vías de desarrollo). Una embotelladora local nos donó grandes sacos de botellas vacías, y pasamos muchísimas horas separando y clasificando las botellas por tamaños. También colaborábamos en las clases: corregir sumas, contar cuentos en inglés, organizar juegos y deportes… Elena se convirtió en la gran estrella con sus clases de música.

Luego hay momentos que te parten el corazón, como cuando te das cuenta de que los lunes por la mañana siempre hay varios niños que vienen a quejarse de dolor de tripita (“tumbo, tumbo”) porque no han comido en todo el fin de semana, o porque no ha llovido y han estado bebiendo agua estancada. O cuando tu escaso vocabulario en swahili no es suficiente para consolar a un niño después de un raspón.

Pero sobre todo, lo más enriquecedor ha sido darse cuenta de que, a pesar de las diferencias culturales, de la barrera idiomática, de la desorientación temporoespacial brutal que supone asomarse al modo de vida de una comunidad como Newlands; a pesar de todo eso, cuando juntas a 20 niños en un aula, el resultado es el mismo aquí, allí y en todas partes. Y darme cuenta de eso ha supuesto una de las experiencias de acercamiento más inmediatas y más enriquecedoras que he vivido nunca. Porque, al final, los niños son niños, y necesitan lo mismo en todas partes: agua potable, nutrición, sanidad, seguridad, cariño y educación. Born to Learn trabaja a nivel local para proporcionarles todo eso; y aquello que no pueden darles, crean las estructuras para que algún día puedan obtenerlo. Y no puedo sentirme más orgullosa de haber formado parte de este proyecto, ya sea como médico, auxiliar de inglés y matemáticas, o clasificadora de botellas de plástico. Muchas gracias a BTL y a AMIR por haberlo hecho posible. ¡Asante sana, marafiki!

Beatriz Rodríguez-Batllori
Exalumna AMIR