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Colaboración con la ONG:

La ONG Zerca y Lejos centra su actividad en Camerún, en la mejora de las condiciones de vida y la salud de los Pigmeos Baka.

Además de acciones de concienciación, denuncia y sensibilización, desarrolla proyectos de cooperación internacional mediante planes de salud (acceso a vacunas y medicación, atención primaria y especializada), creación de infraestructuras y promoción de educación y desarrollo.

Algunos de sus proyectos más importantes son:

  • El proyecto “agua para todos”, que supone la construcción de pozos, acondicionamiento de  manantiales, arreglo de fuentes… con el objetivo de que el derecho humano al agua se haga realidad en muchos pueblos de la selva.
  • El programa de salud oral con la apertura de clínicas en los dispensarios, y la formación a pigmeos baka y personas refugiadas del extremo norte. También supone la colaboración con la universidad, con la primera promoción de estudiantes de odontología, que ha supuesto la concesión de premios de reconocimiento nacional en España.

 

 

Para colaborar como voluntario con Zerca y Lejos el postulante debe asistir a las reuniones donde se explica el proyecto y su método de trabajo y si los postulantes aceptan ir de voluntarios tienen que estar dispuestos también a ir como coordinadores al siguiente año. Es decir, requiere un alto compromiso por parte del médico postmir. Otro de los requisitos para asistir como voluntario en el proyecto de Camerún es tener un nivel medio de francés.

La ONG  Zerca y Lejos elige a los alumnos de AMIR que estén más implicados y comprometidos con el proyecto, y AMIR financia el viaje (vuelos) y los visados a dichos alumnos.

Para información más concreta se puede contactar directamente con ellos a través de la web  www.zercaylejos.org, o escribir a la encargada de proyectos que gestiona el contacto con los voluntarios post-Mir a este correo belenpalomo93@gmail.com

Zerca y Lejos ONGD

Calle de Sambara, 128, 28027 Madrid

913 68 39 28

Testimonios:

Los días en Perú se han pasado volando. Nosotras estábamos en el departamento de Loreto, el más pobre del Perú. Estábamos a una hora de Iquitos, y en sus alrededores la gente de la ribera del río emigraba a esta zona para aspirar a una vida más parecida a la de la ciudad. Vivían en asentamientos humanos, hacían sus casitas con madera, chapa y poco más. La población en estos asentamientos había crecido muy rápidamente, pero los recursos sanitarios no. Y es por ello que estábamos realizando un estudio en niños precisamente en esta zona.

Las primeras tres semanas realizamos un estudio sobre malnutrición, anemia y parásitos en niños desde los seis hasta los cincuenta y nueve meses. Para ello íbamos casa por casa preguntando a los padres si allí vivía algún niño o niña menores a cinco años y nos firmaban un consentimiento informado tras haberles explicado en qué consistía todo el proceso. Unos nos lo ponían difícil para pesarles y tallarles, otros para hacerles el pinchazo en el dedo (teníamos un hemoglobinómetro portátil que nos decía al instante la tasa de hemoglobina de cada niño), y algunos padres se olvidaban de recoger las heces en un botecito que les dábamos, y que después llevábamos al laboratorio para analizar la presencia o no de parásitos. Poco a poco fuimos siendo unas profesionales en todo ello, y cada día que pasaba se notaba. Así se nos pasaron las primeras tres semanas, y cuando llegamos al niño 575 (el último), no nos lo podíamos creer.

Los diez días restantes habíamos planeado ir a las comunidades del río para dar clases a los adultos con un programa de radio que ofrece Perú a aquellas zonas donde no llega internet ni los profesores; nosotros seríamos los facilitadores, y les ayudaríamos con las tareas. En las comunidades no existe el acceso a internet y la compra en el supermercado supone un día de viaje en barco. Fue difícil porque el motor se había estropeado a principios de semana, pero conseguimos arreglarlo. Estábamos de camino a las comunidades (unas 7 horas en barco rápido) cuando el motor dejó de funcionar, por lo que tuvimos que volver. Como ya no podíamos dar las clases en las comunidades, las dábamos en Suyay, la organización donde hemos estado el mes restante. Allí los niños a partir de los ocho años van por las tardes a clases de refuerzo, ya que algunos van un poco atrasados con respecto al nivel que deberían tener para su edad. En Suyay teníamos alrededor de ochenta niños para seis profesores, y la verdad que fueron unos días maravillosos porque a pesar de ser complicado, por poquito que hiciéramos era mucho.

Ni con todas las fotos del mundo es posible reflejar todo lo que vivimos. Ha sido una experiencia increíble, estoy deseando volver, y estoy segura que lo haré.

 

Henar González
Febrero-Marzo 2019

Fui una de las ganadoras de la beca AMIR para proyectos de cooperación. Pasé tres estupendas semanas en Camerún con la ONG Zerca y Lejos.

Desde siempre me ha interesado la cooperación, y si bien a lo largo de la carrera no tuve la oportunidad de irme de voluntariado si había conseguido un intercambio para hacer las prácticas en Bolivia.

Cuando supe sobre las becas de AMIR en la charla de presentación no dude en buscar más información sobre ello, hasta descubrir que colaboraban con tres ONGs distintas.

Finalmente me decidí por Zerca y Lejos por su visión de la cooperación. Siempre pensé que uno de los errores en muchas ONGs era el paternalismo con el que actuaban en terreno, dando poca voz a los habitantes de allí. Sin embargo, Zerca y Lejos tiene muy claro que su objetivo es ir relegando las responsabilidades en los habitantes, ayudarles a empoderarse y poco a poco, ir retirándose. Un claro ejemplo de ello es que la mayoría de los coordinadores en terreno son cameruneses.

Nuestra labor era desplazarnos a diferentes poblados Baka donde realizábamos campañas de salud en niños (detectando y tratando casos de malaria, sarna, desnutrición…) y cribaje pre-quirúrgico en la población.

Ha sido una experiencia muy enriquecedora desde el punto de vista personal y profesional. La pobreza, las desigualdades sociales, la marginación… son grandes factores de riesgo para enfermar. Rudolf Virchow, patólogo alemán, decía que le temía más a la pobreza que al bacilo de Koch y yo no podía más que pensar en sus palabras cada vez que visitaba una nueva aldea.

Vivimos en un mundo donde, por desgracia, no todos tienen acceso a una vivienda salubre, al agua potable, a unas condiciones dignas de trabajo o a la educación. Y estas experiencias te ayudan a no olvidar eso, a recordar que mientras nosotros consumimos sin parar otros están sufriendo las consecuencias de ello, a no olvidar que no a todos se les respeta sus derechos básicos y a crear una fuerza dentro de nosotros que quiera pelear para acabar con ello.

Nagore Sanz
Febrero-Marzo 2019

Este año he sido una de las afortunadas que ha podido viajar a Camerún junto con la ONG Zerca y Lejos, gracias a una de las becas que la Fundación Amir otorga cada año a algunos de sus alumnos.

Debo decir que la cooperación fue una de mis motivaciones para estudiar Medicina y, a lo largo de la carrera, aunque nunca pude irme como voluntaria durante el verano, mi curiosidad e interés por este campo se vio acrecentada. Es por esto por lo que decidí hacer algunos voluntariados en algunas asociaciones sin ánimo de lucro en sede; quería especialmente saber cómo funciona una ONG desde dentro, cómo se organizan, etc.

Durante quinto curso, a través de la revista AMIR que nos repartieron en una de las presentaciones de la Academia, fue donde descubrí el acuerdo de colaboración que tenía la Fundación con la ONG Zerca y Lejos. A partir de ese momento investigué más sobre la asociación, quiénes era, qué hacían y tuve claro, que quería aprovechar esta oportunidad y presentarme como candidata.

Fue esta de hecho una de mis principales razones para inscribirme en el curso AMIR y desde el principio contacté con la asociación para saber qué debía hacer. Después de todo el proceso y una vez llegado el momento de tener la posibilidad de viajar a Camerún puedo decir que todo ha valido mucho la pena.

El voluntariado se basó en un trabajo enfocado a población pigmea, colectivo muy marginado social, política y económicamente en el país. El grupo se desplazaba cada día a diferentes poblados donde brindaba campañas sanitarias a niños y cribaje pre-quirúrgico a toda la población.

La experiencia que más me ha marcado ha sido la de poder vivir y formar parte de una realidad totalmente diferente a la mía. He podido ver la gran dificultad con la que viven la mayoría de la población, especialmente del ámbito rural, en Camerún, tanto a nivel de acceso sanitario como económico y social.

Debo reconocer que esta vivencia me ha marcado, especialmente cuando he vuelto a mi realidad y he visto el abismo y las diferencias en mi cotidianeidad. Acciones tan simples como ducharte con agua caliente, coger el autobús, ir al médico, tomar un café, ir a comprar al supermercado…, las cuales vivo sin esfuerzo alguno, dándolas por hecho; en contraste con el día a día de muchos de los cameruneses, en las que todas estas acciones requieren a menudo un gran esfuerzo, ya sea físico o económico.

En una de las asambleas que organizábamos en terreno comenté que esta experiencia me había hecho sentir más libre, sigo sosteniendo que esto me hace tener una idea de la realidad mucho más exacta, puedo decir que he visto otras realidades que completan mi visión del mundo y poseer este nuevo conocimiento me convierte en un ser más libre. El dolor, el sufrimiento, la enfermedad que hemos visto a lo largo de nuestra experiencia es un nuevo conocimiento que hay que coger con las dos manos, abrazarlo y convertirlo en nuestro, para no olvidarlo.

Zerca y lejos realiza proyectos de cooperación coherentes eficaces y válidos, lo cual no es tan fácil de encontrar en este campo de acción de la Medicina y de la atención sanitaria en general.

Idoia Álvarez Reyes
Febrero-Marzo 2018

Para mi ha sido una experiencia maravillosa, genial para alguien que quiera introducirse en el mundo de la cooperación y durante la que podrás aprender mucho sobre la realidad del trabajo de campo en cooperación para el desarrollo.

Es un experiencia en la que darás y recibirás lo mejor de ti y te sentirás absolutamente feliz…algo que no podrás olvidar nunca.

Dr. Pedro Reimunde figueira
Promoción AMIR 2014

Creo que la labor de Zerca y Lejos en Camerún está muy integrada y adaptada al entorno en el entorno en el que trabajan tratando de educar y ayudar sin imponer. Así que recomendaría la experiencia sin dudarlo y agradezco muchísimo la colaboración de la Fundacion AMIR.

Dra. Alba Gallardo
Promoción AMIR 2011